jueves 14 de mayo de 2009

Soliloquio Desteñido - (Ejercicio Taller)

Nunca fui buena recordando.
Creo que es una manera de abrigarme de realidad y abstraerme, dejarme ir y simplemente ser hoy.
Nunca antes había pensado que aunque el hoy es lo que importa, la antesala del porvenir; es el pasado el que nos construye a cada paso, y hoy, hoy hablaré de mi pasado.
Un pasado brumoso que quizás enturbia mi objetividad pero aún con riesgo de alterar la verdad, proseguiré.
Aunque con ahínco intento recordar el principio, ciertamente mi principio, comenzó cuando cobré conciencia de qué era:
Una prenda de vestir, un trozo de tela confeccionado llanamente para cubrir y hacer lucir, a quien me porte, de una casual sobriedad. Soy, adherida a su cuerpo, el equilibro en movimiento, nada suntuosa y afortunadamente, tampoco una blusa tan ordinaria y cualquiera, soy lo que soy, y aunque a veces paso inadvertida, complemento y mejoro, la ciño, me lleva y en el camino sé que se siente segura a mi lado.

Yo desperté el día que ella me vio. Me vio y yo sentí que me asiría y que sería suya, que no me dejaría ahí colgada y oprimida contra las otras tantas blusas y así fue.
Supe en ese momento, que ella era para mi y yo para ella, y sentí completo, mi motivo de existir.
Lo que no sabía, era que el tiempo no deja de correr, y que mi dueña, ella, cambiaba tanto de parecer.
Me adquirió cuando amaba el negro, cuando éramos justamente perfectas: yo nueva, delicada, sin huella de uso ni desgaste absurdo. Ella era armonía, yo le quedaba y ella se dejaba abrazar por la estructura estrecha de mi anatomía, el ajuste perfecto que no le quitaba libertad.
Pero el tiempo, ése tiempo cómplice un día y al siguiente enemigo, cambia ideas, corrompe, cubre de aburrimiento lo ayer querido.
Ella cambió con el tiempo, dejó de agradarle el negro, y junto a otras tantas prendas, me arrumbó a una casual puesta mensual, una resignada elección, ya sin amor y nostalgia.
No vale ya que estábamos unidas el día que él le pidió que fueran novios, y el día que le hablaron para que fuera a esa audición tan importante…No valen ya los momentos, las miradas satisfechas que ella me enviaba a través del espejo, cuando me tocaba y decía “amo esta blusa…”.

Y yo sigo tan intacta, sigo tan entera, tan resistente y brillante, sin rastros evidentes de avería, mucho menos desteñida y con todas las costuras completas; ya no soy yo, ya no existo, porque en su memoria estoy despintada…no hay ya su predilección ni empatía, ya no soy la primera en ver la luz cuando se abre el armario…

Nunca fui buena recordando.
Creo que es una manera de abrigarme de realidad y abstraerme, dejarme ir y simplemente ser hoy… ¿Y qué es lo que soy hoy? Una prenda cualquiera, un trozo de tela olvidado, cubierto del indiferente paso de los días, y la oscuridad y otras prendas también relegadas, son mi única compañía.
Por eso, he decidido desteñir los recuerdos, dejarlos solos, arrinconados cómo ella me ha dejado a mi, inútil, tan vacía…

sábado 9 de mayo de 2009

Otra vez Octubre

Pinceladas de sol vertidas en los campos del atardecer. Ligeros mantos ocres y ambarinos cubren mis jardines en esta tarde de Octubre. Octubre otra vez y yo sin ti.

Polvo dorado en el aire, como oro transitando libre junto a mis recuerdos que también se esparcen, como las hojas que se mecen acompasadas al son de tu ausencia abrasiva.
Distante, sugerida, aquella última sonrisa tuya, se me estampa y me fragmenta: Me abandonas; lo sabes sabiendo que yo no lo sé…te marchas con alevosía, cubierta con el escudo de la premeditación y mi ingenuidad tan evidente.

Tus ojos de mar me miran con el silencio inescrutable del que no sabe qué decir, del que no quiere mentir con palabras, del que sólo para salvarse prefiere callar.
Tú, con una sonrisa que no es tu sonrisa, caminas, te vas, te alejas, no regresas, me terminas terminantemente…
Es la huida silenciosa, oscuridad agazapada que de pronto brinca y me ahoga.

Son ya dos años y aún lo siento como ayer : el tiempo se me escurre pensando, pensando siempre en lo que fui, en lo que fuiste, en lo que fuimos y lo que no fue, en lo que ya no es y nunca será.
¡Si tan sólo supiera el por qué! Podría intentar comprender, aunque quizá tampoco serviría, porque saber no siempre es entender.
Villana no eres, los malos no existen.
Motivos son tuyos, tampoco te culpo. Sólo recrimino la forma, repito, alevosa en la que te desvaneciste.

Recreo el día, a principios de Octubre:
Un Octubre donde el frío comenzaba a coquetear, un Octubre como otros previos que nos bordeaba y recibíamos felices con espuma de capuchinos frente a la chimenea; y al volver a ése Octubre, (el último maldito octubre), te veo segura, mesurada y serena, diciéndome que pretendes ir al pueblo a ver a tu madre. Me veo a mi, ignorante, estúpido, obviando tu regreso, hasta entonces indefectible, natural.

- Voy a Bonanza, con mi madre. Me habló ayer pidiéndome que vaya, y sé que ir allá nunca te agrada. –

Mentiste, premeditada, descaradamente mentiste.

Qué valiente.
Valiente por atreverte a destrozarme, de la nada, sin indicios, previo aviso. Truncando de golpe, todo lo que daba por hecho. Todo lo que me hacías creer con tu impostada cercanía, con las palabras que nunca noté vacías.
Tu voz siempre era ese lugar paradisíaco que acariciaba el espacio que nos circundaba, nuestro espacio, el espacio que fraguamos juntos. El rincón donde tejimos nuestros sueños, donde bordamos esperanzas de continuos mañanas compartidos.
Nunca supe leer la falacia en tus caricias.
Quizá siempre haya sido una farsa. Quizá yo siempre he sido ciego.

Qué cobarde.
Eres cobarde por no decirlo, por no enfrentar. Por escapar sin encarar la realidad de tu corazón. No dar porqués.
Decirme adios sin decir, dejarme atrás. Cerrarme de la nada, amurallar las reales intenciones, accionando tus armas mudas, balas invisibles las que me acribillan sin piedad, son las dudas que me exaltan: ¿Qué hice? ¿O qué no hice? ¿Cambié yo o cambió ella? ¿Cambia el tiempo o el tiempo hace cambiar?
Cuestionamientos absurdos que no hallaran resolución. Gritos sin eco en mi vida y porvenir. Huellas que se quedan para atormentar.

Se que podría intentar espolvorearte con olvido. Emprender renovados vuelos, abrirme al mundo de lo incierto y dejar de una vez esta dejadez.
Se que podría blindar mi presente, sin cederle ya lugar a el pasado, el pasado al cual perteneces.

Pero no puedo. Saber no siempre es poder…
No puedo porque no quiero. Porque me aferro y me rebelo a la realidad tirana que me regalaste, ante la ansiedad que me lanzaste sin conmiseración, frente a los puntos suspensivos que quedaron pendiendo aquella tarde del adiós sin decir.

Todo es triste, yo soy triste.

Es triste tener frente a mis ojos, estas pinceladas de sol vertidas en los campos del atardecer y solo poder compartir el surrealista panorama con mis recuerdos y mis reclamos y mis preguntas y mis culpas que también se esparcen como las hojas que se mecen acompasadas al son de tu ausencia que me abraza, inclemente, anunciándose eterna…

martes 9 de diciembre de 2008

Despacio


Diséñame un pretexto para sonreír
fabrica un frasco donde verter mi sufrir
ó clava en mi corcho un te amo
y musicaliza con caricias mi espacio

Descuelga de mi clóset la raíz
del sentimiento que nació por ti
en mi pared cómo un Matisse
me mira el recuerdo de ése día feliz

DESPACIO, DESPACIO
VA ACABÁNDOSE EL AIRE
REACIO, REACIO
EL CORAZÓN NO ME DEJA DEJARTE


Devuélveme las horas ahora
que no quede tu eco en mi alcoba
desvánecete y regrésame
las canciones que di y te sobran

DESPACIO, DESPACIO
VA ACABÁNDOSE EL AIRE
REACIO, REACIO
EL CORAZÓN NO ME DEJA DEJARTE


te digo te quedes si me quieres
te digo si no me quieres vete

me nublo, me enfurezco
me oscurece tu silencio

DESPACIO, DESPACIO
VA ACABÁNDOSE EL AIRE
REACIO, REACIO
EL CORAZÓN NO DEJA DEJARTE

Más de lo que debo

¿Por qué seguirte pensando?
Si nunca me pensaste tú
¿Porque te me incrustaste?
Sí en tí no me quedé yo.

Quererte más de lo que quiero
es un crimen contra mi sensatez
otra vez tu aquí, indeleble recuerdo
inútil cabida te doy aquí adentro

¿Por qué eres cruda obsesión?
si yo solo fuí un momento
¿Porque fuí una diversión?
si tú eres príncipe de mi cuento

Te quiero más de lo que quiero
te recuerdo más de lo que debo
deseo más de lo que puedo
necesito de ti, algo más para vivir

¿Por que seguir guardando recuerdos?
yo seguro no quepo en tus sueños
¿Porque seguir albergando sentimientos?
si yo no fuí más que un tormento

Te quiero más de lo que quiero
te recuerdo más de lo que debo
deseo más de lo que tengo

NUNCA JAMÁS

Cuando uno es niño, el tiempo es mucho o poco según el tipo de niño y el tipo de vida o percepción.

Cuando era niña era feliz. Siempre existia la posibilidad de abrir la puerta de mi imaginación y encontrar duendes, hadas, Pitufos y esperanza.
Ver tv, sumergirse en un mundo donde siempre triunfa el bien. Reir tambien llorar. Saberte seguro, cobijado bajo el abrazo protector de las palabras
Papá y Mamá.

Pertenecer, ser, existir por y para ése núcleo acolchonado, reconfortante y tibio que es la familia.
Comer golosinas sin importar o siquiera concebir cuántas calorías, carbohidratos o grasa nos regalan
Paladear un chocolate sin temer al pecado.
Agacharse, tirarse, arrastrarse, ensuciarse, despeinarte, probar, tocar, revolver, esconder, crear, escudriñar, desarmar y volver a construir, buscar, inquirir, razonar, percibir, amar, sentir.


Y los días suceden y vas a la escuela, tareas, regaños, maestros, flojera, juegos,
tú las traes, un, dos , tres por mi y por todos mis amigos, córtalas, pégalas, pepito, zapatito blanco y azul, la vaca lechera, ¿Lobo estás ahi? listón de que color? Porque tienes los ojos tan grandes? No lo cambio por nada Duvalin.


De niña nunca senti ésta pesadez, cómo si el calendario en la pared (livianas hojas), se posara fastidiosamente en mi espalda y me gritara: “Martes 09 de Diciembre del 2008″ y la fecha se repite por 24 interminables horas de las cuales algunas me agobian, me pesan, me pisan, me alargan el martirio y acrecentan el delirio, la obsesiva necesidad de cambiar el día, respirar y saber que ya ha terminado..Uf! Todo a salvo y va de nuez y así es una y otra vez. Qué flojera. La longevidad de ésta monotonía se ha comido mi sonrisa.
Hastio senil.

¿Tiene remedio el tedio?.

domingo 23 de noviembre de 2008

Me propuse

Ayer me propuse reencontrarme
y no encontré el lugar propicio
para liberar mi voz
de la mejor forma que hay,
que es con sinceridad

y enmascaré mi frustración
detrás de una sonrisa
ficción que naturalmente
no ayudó a brincar la cerca

Quise estar bien
lo intenté pero no hay
espacio para extender
mis alas que hoy tengo que doblar

Dime donde puedo
expandir los sueños que ayer comprimi
dime donde puedo ser yo
sin ver el gris

Felicidad

"La felicidad me está enseñando que hoy no soy feliz, porque es que cuando tú no estás aquí me quiero ir"
Enrique Bunbury - La felicidad - Bushido.


¿Realmente se necesita "algo" o "alguien" para ser feliz?

Necesitamos un auto último modelo color rojo con interiores beige de piel?
¿O necesitamos un hombre, o necesitamos una mujer?
que dicho sea de paso tenga un conjunto de "algos" indispensables cómo digamos una estatura promedio mínima y cuyas medidas no superen los 90-60-90?

Yo creo que no. La felicidad es más que algunos algo y algunos alguien.
Pero la felicidad era solamente el pretexto para contarles lo que vendrá:

Resulta que hace algunos días "conocí" un tipo en internet que preliminarmente advertí cómo directo, desenfadado, interesante con vocabulario florido y humor multicolor.
Hombre que comenzó a "coquetearme" y que al poco tiempo empezó a buscar pretextos para conocerme.
Pretextos válidos sin decimos que él es presuntamente un conocedor experto de las cuestiones informaticas y computacionales y que yo, presuntamente estaba siendo víctima de un virus en mi computadora.

Así que comencé a intuir que el tipo buscaba un "algo" en "alguien".
Y ése alguien...no sería yo.

Él no veía en mi a una mujer atractiva ni inteligente. Veía una esperanza, una semilla de posibilidad. Veía un "tal vez". Así que jamás personalicé sus elogios-casi sonetos sobre mi sonrisa y mirada.

Entre plática por aquí y por allá, en un momento revelador ví el brillo de verdad en aquello que había sospechado, sentí por donde se dirigía el asunto cuándo palabras más o menos dicho hombre expuso necesitar un amor, un alguien para ser feliz. "Si no tengo a alguien a quién amar y que me ame en la misma frecuencia no puedo ser feliz".

Y cuando la "complicidad" de ser potencialmente el "alguien" que tenía un "algo" me incomodó y me hizo sentir involucrada en un "algo" que no compartía con ningún "alguien", fué cuando le dije directa y hasta paranoicamente que yo no intentaba ligar ni flirtear, ni buscaba un encuentro cercano de tipo romántico o corporal, a lo que me llegaron insistencias con aderezos metafóricos y poéticos sobre la posibilidad del amor imprevisto, disertaciones sobre el hedonismo, aluciones al destino y a ése feeling interno que te dice que "alguien tiene ése algo, que no-se-qué-qué-qué-sé-yo". Argumentos que tenía que matar de un solo tiro, sin trabajos a medias, tenía que usar la bala definitiva, el arma infalible.

- Estoy Gorda

Y asunto arreglado, À bon entendeur, salut.

La siguiente vez que coincidimos me preguntó si tenía alguna amiga delgada, simpática y cariñosa que pudiese presentarle.