1- "Vientre de su madre"
2.- " Para esa personita muy especial"
3. -" ¿Ya te aliviaste?" (Fulana se alivió, fue niña... bla bla y sus variantes)
4. -" Me vengo " (En cualquier conjugación y sentido)
5. - " Tenemos que hablar" (Con su respectiva música incidental que le da un toque de suspense)
6.- "Sentí bien horriblísimo" (Está bien guapísimo, está bien carísimo, etc...)
7.- "Si Dios quiere" (Dios mediante, si es Su voluntad...)
8.- "Robar un beso" ( Me robó un beso, te voy a robar un beso...)
9.- "Su mamá de Luis" (Su carro de Juán, su, su, su...)
10.- "No eres tú, soy yo"
miércoles, 20 de octubre de 2010
jueves, 7 de octubre de 2010
Y sucedió
Sigilosamente se conformaba dentro de mi, aquel sentimiento concéntrico que me invalidaba, que únicamente me pronunciaba una verdad indefectible:
La muerte, el toro gigantesco de Buckowski, de nuevo se disponía a entrometerse a mi mundo y arrebatarme a alguien querido.
Y sucedió de pronto, tomándome desprevenida, quizás por la obstinada negación que me ayudaba a esquivar la realidad que de un solo golpe me pronunció la partida, su partida.
Esta vez no hubo palabras entre líneas (quizás aún no las he encontrado), ni presentimientos desatados en un misterioso sueño. Tampoco hubo las "últimas palabras" cómo cuando mi Padre me dijo "Cumple todos tus sueños".
Sólo quedaron los planes de escribir juntos el Diccionario de Sherloc Holmes, la promesa sin día de llevarle las películas y los documentales de la BBC "The Power of Art". Quedaron los mañanas que no se escribieron, los libros que no leí ni leeré, empolvados en sus estantes.
Pero también me quedan los buenos recuerdos, esos mismos que guareceré de el implacable y progresivo olvido...
Au revoir Tío Pipe.
La muerte, el toro gigantesco de Buckowski, de nuevo se disponía a entrometerse a mi mundo y arrebatarme a alguien querido.
Y sucedió de pronto, tomándome desprevenida, quizás por la obstinada negación que me ayudaba a esquivar la realidad que de un solo golpe me pronunció la partida, su partida.
Esta vez no hubo palabras entre líneas (quizás aún no las he encontrado), ni presentimientos desatados en un misterioso sueño. Tampoco hubo las "últimas palabras" cómo cuando mi Padre me dijo "Cumple todos tus sueños".
Sólo quedaron los planes de escribir juntos el Diccionario de Sherloc Holmes, la promesa sin día de llevarle las películas y los documentales de la BBC "The Power of Art". Quedaron los mañanas que no se escribieron, los libros que no leí ni leeré, empolvados en sus estantes.
Pero también me quedan los buenos recuerdos, esos mismos que guareceré de el implacable y progresivo olvido...
Au revoir Tío Pipe.
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