Sucede que estábamos mi madre y yo en una cocina extraña; no en la nuestra de mosaicos beiges y recuadros de flores cafés desdibujadas cómo si fuesen un boceto. No, esta cocina distaba mucho de ser la de mis sueños, y sin embargo, ahí estábamos, mi madre y yo en esa abigarrada y ordinaria cocina cuando entró mi padre, detrás de él mi hermana, con algunas bolsas de supermercado.
Mi padre con rostro un tanto turbado, dejaba de lado el bastón de madera y se sentaba en una de las sillas mientras musitaba : No me supe teñir bien el cabello.
Mi hermana reía frenética y burlona, mientras sacaba las papas fritas y algunas botellas de refresco que ponía bruscamente sobre la mesa a la par que miraba el mechón marrón que sobresalía de la cabeza de mi padre aturdido.
Mi madre le decía que ella lo teñirá después. “Pareces ciruela” le digo yo mientras me llevo a la boca un trozo de durazno en almíbar y me voy a la sala, contigua a la cocina, donde una televisión de plasma proyecta The Curious Case of Benjamín Button”.
Miro a un Brad Pitt, enfundado en arrugas y encorvado y volteo inmediatamente a ver a mi padre.
Lo veo tomando una taza de café, agachado, cabizbajo repitiendo que su cabello aún sigue gris y me alegro de ver que él no está encorvado, y que se ve, exceptuando el asunto capilar, en muy buen estado de salud. Si, camina con bastón, pero mucho mejor de lo que recordaba y aunque algo dentro de mí no concuerda, me dejo caer en el dulce sabor de la tarde.
Terminada su taza de café, se sienta en el sofá negro y desvencijado, discordante con esa enorme y brillante pantalla de plasma, y me dice : “Qué raro se ve Tom Cruise”
“!No es Tom, papa!… además, no eres tú el qué lo confunde, es mamá…” le digo entre risas mientras abrazo su delgado cuerpo, me reclinándome en su pecho, oyendo- como antes- el concierto que su estómago emitía cuando el hambre asaltaba.
De pronto, todo lo demás se vuelve tedioso, aplastante y nebuloso:
Caras desconocidas, algo parecido a una fiesta, una junta secreta entre algunas de mis compañeras de secundaria. Una puerta pesada que se abre estrepitosamente delante de Fabiola, sin lentes, amiga de lentes de la preparatoria, que dice “Ví unos ojos muy grandes”, “Soy yo” le digo con resignación, evidenciando una supuesta traición por estar en ese cuarto blanco metida.
Todo es caleidoscópico, se funden texturas con sonidos y la incertidumbre me corroe, siento náuseas y al fín, al fín, logro despertar, o al menos, sacar un pie de la alucinación.
El malestar, aún en mi estado de semi conciencia, persiste…y en un instante logro adjuntar todo lo vivido en el vívido vaivén onírico y es ahí cuando, con la succión de Morfeo, regreso al sueño, anhelando rebobinar el tiempo, al menos el tiempo de un sueño, de ése sueño, para palparlo otra vez… es ahí, cuando sabiéndome inmersa en algo tan intangible como absurdo, me permito seguir soñando.
“!Vamos, estás en un sueño!, y cuando amanece, se define lo antes experimentado, y sonríes con un dejo de alegría y nostalgia, y agradeces en silencio, al fin que en los sueños todo es posible, no hay reglas ni tiempo recto, todo está permitido, escríbelo, abrázalo, reténlo, dale las gracias al sueño por traérlo de vuelta,que en un trozo de madrugada un pedazo de anhelo vive, revive… es tu padre, que te ha venido a visitar después de un largo, largo tiempo…
jueves, 2 de diciembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
Confesiones
Teníamos que terminar el trabajo. La cosa no era andar dejando todo a la ligera.
No habíamos planeado matarlo, pero querer no siempre es poder.
Y lo único real era que el jodido mocoso sabía todo, y hoy en día no es fácil fiarse de escuincles, dizque súper inteligentes, creo índigo les dicen.
Ahora todos los chavitos andan bien despiertos, nomás no les pegan ya todos los cuentos del tal Santa y lo del ratón mucho menos. Andan nomás de metiches, parando el oído, abriendo rete grandes los ojotes, y éste hijo de la chingada pregunte y pregunte: que porqué había olores extraños, que porqué discutimos, que porqué había sangre en el comedor; y mi esposo que me mira de reojo, y yo que luego luego le agarré la onda.
Digo, la verdad, es que las mujeres de hoy tampoco somos ya las mismas tarugas.
Y yo nunca tuve muy despierto eso del instinto maternal, y el chamaco además era rete rebelde, siempre andaba diciendo que le llamaría al DIF para que nos metieran una buena chinga, y nosotros de idiotas que de haber sabido que el DIF quitaba niños, más bien diría problemas, pues le hubiéramos agarrado la palabra y nos hubiéramos ahorrado de problemas.
Pero el caso es que estábamos decididos, y fue así bien rápido, que mi esposo tuvo la iniciativa y nos deshicimos de él. El problema fue que nos atarantamos, y no tuvimos precauciones, y ahora usted me está interrogando, y la mera verdad, ya no le veo caso seguir inventado más mentiras:
Pos lo matamos… ¿Y? … Era nuestro hijo: nosotros lo hicimos, nosotros lo terminamos.
¿Qué de malo tiene? Si Dios nos da la vida y nos la quita, y es nuestro padre, ¿Qué no?.
No habíamos planeado matarlo, pero querer no siempre es poder.
Y lo único real era que el jodido mocoso sabía todo, y hoy en día no es fácil fiarse de escuincles, dizque súper inteligentes, creo índigo les dicen.
Ahora todos los chavitos andan bien despiertos, nomás no les pegan ya todos los cuentos del tal Santa y lo del ratón mucho menos. Andan nomás de metiches, parando el oído, abriendo rete grandes los ojotes, y éste hijo de la chingada pregunte y pregunte: que porqué había olores extraños, que porqué discutimos, que porqué había sangre en el comedor; y mi esposo que me mira de reojo, y yo que luego luego le agarré la onda.
Digo, la verdad, es que las mujeres de hoy tampoco somos ya las mismas tarugas.
Y yo nunca tuve muy despierto eso del instinto maternal, y el chamaco además era rete rebelde, siempre andaba diciendo que le llamaría al DIF para que nos metieran una buena chinga, y nosotros de idiotas que de haber sabido que el DIF quitaba niños, más bien diría problemas, pues le hubiéramos agarrado la palabra y nos hubiéramos ahorrado de problemas.
Pero el caso es que estábamos decididos, y fue así bien rápido, que mi esposo tuvo la iniciativa y nos deshicimos de él. El problema fue que nos atarantamos, y no tuvimos precauciones, y ahora usted me está interrogando, y la mera verdad, ya no le veo caso seguir inventado más mentiras:
Pos lo matamos… ¿Y? … Era nuestro hijo: nosotros lo hicimos, nosotros lo terminamos.
¿Qué de malo tiene? Si Dios nos da la vida y nos la quita, y es nuestro padre, ¿Qué no?.
viernes, 12 de noviembre de 2010
Nada
Viste la nostalgia mi mirada
se ha ido el dolor
ya ni siquiera siento rabia
La decepción se estacionó
en mí
y ya no tengo nada
ya no creo en lo que llaman
porvenir
se ha ido el dolor
ya ni siquiera siento rabia
La decepción se estacionó
en mí
y ya no tengo nada
ya no creo en lo que llaman
porvenir
miércoles, 20 de octubre de 2010
Frases que odio
1- "Vientre de su madre"
2.- " Para esa personita muy especial"
3. -" ¿Ya te aliviaste?" (Fulana se alivió, fue niña... bla bla y sus variantes)
4. -" Me vengo " (En cualquier conjugación y sentido)
5. - " Tenemos que hablar" (Con su respectiva música incidental que le da un toque de suspense)
6.- "Sentí bien horriblísimo" (Está bien guapísimo, está bien carísimo, etc...)
7.- "Si Dios quiere" (Dios mediante, si es Su voluntad...)
8.- "Robar un beso" ( Me robó un beso, te voy a robar un beso...)
9.- "Su mamá de Luis" (Su carro de Juán, su, su, su...)
10.- "No eres tú, soy yo"
2.- " Para esa personita muy especial"
3. -" ¿Ya te aliviaste?" (Fulana se alivió, fue niña... bla bla y sus variantes)
4. -" Me vengo " (En cualquier conjugación y sentido)
5. - " Tenemos que hablar" (Con su respectiva música incidental que le da un toque de suspense)
6.- "Sentí bien horriblísimo" (Está bien guapísimo, está bien carísimo, etc...)
7.- "Si Dios quiere" (Dios mediante, si es Su voluntad...)
8.- "Robar un beso" ( Me robó un beso, te voy a robar un beso...)
9.- "Su mamá de Luis" (Su carro de Juán, su, su, su...)
10.- "No eres tú, soy yo"
jueves, 7 de octubre de 2010
Y sucedió
Sigilosamente se conformaba dentro de mi, aquel sentimiento concéntrico que me invalidaba, que únicamente me pronunciaba una verdad indefectible:
La muerte, el toro gigantesco de Buckowski, de nuevo se disponía a entrometerse a mi mundo y arrebatarme a alguien querido.
Y sucedió de pronto, tomándome desprevenida, quizás por la obstinada negación que me ayudaba a esquivar la realidad que de un solo golpe me pronunció la partida, su partida.
Esta vez no hubo palabras entre líneas (quizás aún no las he encontrado), ni presentimientos desatados en un misterioso sueño. Tampoco hubo las "últimas palabras" cómo cuando mi Padre me dijo "Cumple todos tus sueños".
Sólo quedaron los planes de escribir juntos el Diccionario de Sherloc Holmes, la promesa sin día de llevarle las películas y los documentales de la BBC "The Power of Art". Quedaron los mañanas que no se escribieron, los libros que no leí ni leeré, empolvados en sus estantes.
Pero también me quedan los buenos recuerdos, esos mismos que guareceré de el implacable y progresivo olvido...
Au revoir Tío Pipe.
La muerte, el toro gigantesco de Buckowski, de nuevo se disponía a entrometerse a mi mundo y arrebatarme a alguien querido.
Y sucedió de pronto, tomándome desprevenida, quizás por la obstinada negación que me ayudaba a esquivar la realidad que de un solo golpe me pronunció la partida, su partida.
Esta vez no hubo palabras entre líneas (quizás aún no las he encontrado), ni presentimientos desatados en un misterioso sueño. Tampoco hubo las "últimas palabras" cómo cuando mi Padre me dijo "Cumple todos tus sueños".
Sólo quedaron los planes de escribir juntos el Diccionario de Sherloc Holmes, la promesa sin día de llevarle las películas y los documentales de la BBC "The Power of Art". Quedaron los mañanas que no se escribieron, los libros que no leí ni leeré, empolvados en sus estantes.
Pero también me quedan los buenos recuerdos, esos mismos que guareceré de el implacable y progresivo olvido...
Au revoir Tío Pipe.
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