Y sin buscarlo siquiera, intempestivamente se hizo magia:
Desperté sin la antigua necesidad de preservarte.
Quizás es que (un poco, sí) te quiero pero ya no te necesito, ya no te busco,
ya no me siento diminuta si en cambio tengo a tu ausencia.
Hoy no es que precisamente me sienta fuerte, quizás es que solamente me siento ligera.
Libre de mis imprudentes anhelos respecto a ti, despojada de esa idealización absurda e inservible.
No sufro, no te deseo, no tengo un hueco en mi existencia y tampoco es que me sienta
con las suficientes alas para volar por el mundo; sencillamente soy, estoy y me basto (Por hoy...al menos).
miércoles, 25 de enero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
No entiendo
Hace tiempo creí haberte sepultado en ése cajón incómodo.
Quise creer que el olvido podría del todo cubrirte: Ingenua, desde luego me equivoqué.
Quise que fueras tan tabú que hasta mi subconsciente te suprimiera,
pero vaya sinsabor de aquella madrugada, donde oníricamente reviví tu presencia,
al despertar estaba inmersa en el concéntrico tormento, el caos bullendo,
el anhelo despertando y el enorme muro de tu indiferencia.
Me hiciste daño y absurdamente, con el paso de estos años,
me sentí capaz de perdonar y aniquilar por completo cada rezago de mi dignidad.
Ilusa y tonta, tú ni siquiera lo querrías.
Lo admito, después de ese sueño, rompí la barrera que me juré no volver
a traspasar. Cuando saliste de mi vida, borré todo modo de contacto, pero no contaba
con que mi (maldita) memoria selectiva guardaría palabras claves, correo y demás para encontrarte.
Me sumergí, silente y espectante en tu espacio y desde entonces,
de vez en cuando, (cuando me siento inerme, cuando me vuelvo débil y masoquista
vouyeur) me sumerjo en tu espacio, te veo, te recuerdo y me pregunto:
¿Por qué hiciste eso?
Leo un escrito que deja entrever ese talento nato para expresar lo inexpresable.
Me vuelven a seducir tus letras y recuerdo aquellos días en que aseguraban mis mariposas, que eras el correcto.
Géminis, comunicadores, cinéfilos, melómanos, bibliófilos, creativos, nacidos en los 80´s. Tanto en común, tanto, tanto, tanto...
¿Cómo puede ser que alguien que escribe cosas tan bellas sea capaz de herir
calculadora y maquiavélicamente, tan sólo para reparar su ego?
Siempre me quedaré con la duda y sé que no hay vuelta atrás.
No estamos en esas novelas rosas, donde el que daña puede recapacitar y darle
un giro inesperado a la historia.
Nunca más volveremos a estar en contacto, porque hacerlo sería doblegarme,
sería pasar por encima de mi y perder toda mi integridad emocional.
Nunca más, nunca más...y aún así me sigue doliendo.
"Todo habría sido tan bello, si acaso no lo hubieras deshecho..."
Quise creer que el olvido podría del todo cubrirte: Ingenua, desde luego me equivoqué.
Quise que fueras tan tabú que hasta mi subconsciente te suprimiera,
pero vaya sinsabor de aquella madrugada, donde oníricamente reviví tu presencia,
al despertar estaba inmersa en el concéntrico tormento, el caos bullendo,
el anhelo despertando y el enorme muro de tu indiferencia.
Me hiciste daño y absurdamente, con el paso de estos años,
me sentí capaz de perdonar y aniquilar por completo cada rezago de mi dignidad.
Ilusa y tonta, tú ni siquiera lo querrías.
Lo admito, después de ese sueño, rompí la barrera que me juré no volver
a traspasar. Cuando saliste de mi vida, borré todo modo de contacto, pero no contaba
con que mi (maldita) memoria selectiva guardaría palabras claves, correo y demás para encontrarte.
Me sumergí, silente y espectante en tu espacio y desde entonces,
de vez en cuando, (cuando me siento inerme, cuando me vuelvo débil y masoquista
vouyeur) me sumerjo en tu espacio, te veo, te recuerdo y me pregunto:
¿Por qué hiciste eso?
Leo un escrito que deja entrever ese talento nato para expresar lo inexpresable.
Me vuelven a seducir tus letras y recuerdo aquellos días en que aseguraban mis mariposas, que eras el correcto.
Géminis, comunicadores, cinéfilos, melómanos, bibliófilos, creativos, nacidos en los 80´s. Tanto en común, tanto, tanto, tanto...
¿Cómo puede ser que alguien que escribe cosas tan bellas sea capaz de herir
calculadora y maquiavélicamente, tan sólo para reparar su ego?
Siempre me quedaré con la duda y sé que no hay vuelta atrás.
No estamos en esas novelas rosas, donde el que daña puede recapacitar y darle
un giro inesperado a la historia.
Nunca más volveremos a estar en contacto, porque hacerlo sería doblegarme,
sería pasar por encima de mi y perder toda mi integridad emocional.
Nunca más, nunca más...y aún así me sigue doliendo.
"Todo habría sido tan bello, si acaso no lo hubieras deshecho..."
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