"Algo dentro de mi, se ha roto, se ha partido como una nuez..."
Nada. Sólo las dudas, las teorías, los anhelos triturados con el andar de los días.
La distancia ya no es la única enemiga, ahora lo es también el silencio. Este silencio que se prolonga y se engrandece, cómo una bola de nieve cayendo inevitablemente.
Hablarle más podría. Preguntarle sin atajos: ¿A donde fueron las palabras, los sentimientos que decías existían?.
Podría reclamar su atención, podría intentar exigir el mínimo diálogo, la pronta y necesaria respuesta, pero no me serviría, pues creo, sólo conseguiría agrandar más el abismo, convertirme manifiestamente en su infierno.
Ayer era yo la que se dejaba vencer por el miedo. Era yo la que escapaba y le escuchaba.
Ahora no si Él tiene miedo de sentir lo mismo o de ya no sentirlo. Quizás tenga miedo a destrozarme, a decirme que se enamoró de la idea de mi, más no de mi.
Ahora es Él quien se escurre, quien inhabilita nuestro puente. Es quien asesina las mariposas y se retrae, se contiene.
De mucho no sirven las palabras para revertir el daño y efecto del tiempo.
Y pronto seremos lo que nunca será
porque nunca fue
¿Por qué nunca fue?
porque nunca será y sólo por eso...
Quimeras que derrumba la realidad
ilusiones como de arena
que el viento dispersa
vuelan, se pierden en la inmensidad...
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