viernes, 26 de noviembre de 2010

Confesiones

Teníamos que terminar el trabajo. La cosa no era andar dejando todo a la ligera.
No habíamos planeado matarlo, pero querer no siempre es poder.
Y lo único real era que el jodido mocoso sabía todo, y hoy en día no es fácil fiarse de escuincles, dizque súper inteligentes, creo índigo les dicen.

Ahora todos los chavitos andan bien despiertos, nomás no les pegan ya todos los cuentos del tal Santa y lo del ratón mucho menos. Andan nomás de metiches, parando el oído, abriendo rete grandes los ojotes, y éste hijo de la chingada pregunte y pregunte: que porqué había olores extraños, que porqué discutimos, que porqué había sangre en el comedor; y mi esposo que me mira de reojo, y yo que luego luego le agarré la onda.

Digo, la verdad, es que las mujeres de hoy tampoco somos ya las mismas tarugas.
Y yo nunca tuve muy despierto eso del instinto maternal, y el chamaco además era rete rebelde, siempre andaba diciendo que le llamaría al DIF para que nos metieran una buena chinga, y nosotros de idiotas que de haber sabido que el DIF quitaba niños, más bien diría problemas, pues le hubiéramos agarrado la palabra y nos hubiéramos ahorrado de problemas.

Pero el caso es que estábamos decididos, y fue así bien rápido, que mi esposo tuvo la iniciativa y nos deshicimos de él. El problema fue que nos atarantamos, y no tuvimos precauciones, y ahora usted me está interrogando, y la mera verdad, ya no le veo caso seguir inventado más mentiras:

Pos lo matamos… ¿Y? … Era nuestro hijo: nosotros lo hicimos, nosotros lo terminamos.
¿Qué de malo tiene? Si Dios nos da la vida y nos la quita, y es nuestro padre, ¿Qué no?.

Floral

viernes, 12 de noviembre de 2010

Nada

Viste la nostalgia mi mirada
se ha ido el dolor
ya ni siquiera siento rabia

La decepción se estacionó
en mí
y ya no tengo nada
ya no creo en lo que llaman
porvenir